h1

Cuando despotricar se llama ‘rave’

septiembre 23, 2009

“¿Vais de fiesta? No, vamos a una ‘rave'”. Eso es lo que comentaban algunos de los jóvenes que sigilosamente se marchaban de las fiestas de Pozuelo y Majadahonda tras los conocidos incidentes del primer fin de semana de septiembre, que acabaron con una batalla campal entre ‘botelloneros’ y policías. Esto de la ‘rave’, que los asiduos pronunciaban en español, así, como suena, no era otra cosa que una reunión de casi cien veinteañeros, y en algunos casos menores de edad, en un descampado oculto entre unas antiguas naves industriales de Majadahonda. Una mesa de mezclas, música tecno y house, un pinchadiscos, botellas de alcohol y drogas sintéticas. Y unas pocas estrellas.

Como corresponde, se trataba de una reunión clandestina convocada por SMS o Tuenti. El ‘leiv motiv’ no tiene por qué existir, aunque en este caso muchos alegaban que la normativa antibotellón de las fiestas les había impedido algo que llevaban planeando durante mucho tiempo. Sea como fuere, ahí estaban ellos, pendientes de las cámaras, protagonistas de la situación:

‘Rave’ es un término inglés que significa delirar o despotricar, una definición que se asemeja mucho con el entorno rural y los movimientos y saltos equinos, a ritmo del más duro ‘bakalao’, de sus participantes. Es también un acronimo de Radical Audio Visual Experience, en referencia a una experiencia radical audio visual, apócope de Rave Party o Free Party. Otras versiones más cachondas e increíbles atribuyen la palabra a una derivación del término español ‘raba’, en su acepción sinónima de vómito, aún no aceptada por la RAE. Tiempo al tiempo.

Son varias las ‘raves’ ilegales que se organizan en la Comunidad de Madrid cada fin de semana. En esencia son gratuitas y los dj´s, incluso algunos de renombre, se ofrecen para tocar gratuitamente. Empresas de eventos se han intentado adueñar del nombre o del estivo ‘rave’, pero cuando pierde su esencia gratuita, legal y ‘underground’ se convierte en otra cosa, de la que precisamente rehúyen los más asiduos. “Aquí ni pagas, ni hay empujones, ni colas ni malos rollos. No veras una pelea, mientras que en la disco no dejan de pasar movidas”, me gritaba uno de los jóvenes majariegos.

Este tipo de fiestas se convocan y desconvocan rápidamente. Algunas llegan al amanecer y otras empiezan con el sol, dependiendo del aguante de los participantes y de la vigilancia de las Fuerzas de Seguridad. Por ello, el problema reside en la limitada publicidad de las mimas. Si no conoces a algún ‘ravero’, difícilmente te enterarás de alguna. Por tanto, ojo avizor en los desecampados del extrarradio madrileño. Verás una luz y no será un ovni: será una ‘rave’.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: