Archive for 10 enero 2010

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Madrid no duerme, flota

enero 10, 2010

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Después de cien días y sus cien noches y casi 10.000 visitas Madrid no Duerme se toma un descanso, aprovechando los compromisos estudiantiles de su autor. Unos días de invernación en la cueva centromadrileña. Pero no estaremos durmiendo, sino flotando. De hecho, así se llama el vídeo que os presento a continuación. A través de una técnica fotográfica o audiovisual conocida como Timelapse, sus autores aceleran o relentizan una secuencia de imágenes a través de un editor. Los resultados son impresionante:

Un trabajo duro, constante y preciso. Hasta hace bien poco sólo los grandes estudios y profesionales se podían permitir realizar un timelapse en condiciones. Pero cada vez son más los aficionados que elaboran sus propias creaciones con muy buena calidad. De hecho, fue un amigo el que me introdujo en este mundillo con su propio timelapse sobre el Paseo de Extremadrua a cámara rápida. La verdad es que el Madrid más estresante se deja querer por un objetivo:

Madrid no duerme volverá a finales de enero con algún cambio de imagen, más colaboraciones y más contenidos. Hasta entonces, lean alguno de los 46 anteriores post y floten. Gracias por estar ahí.

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Alicia expulsada del Patio de las Maravillas

enero 6, 2010

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Me enteré por Alicia del desalojo del Patio Maravillas, la casa okupa más importante de Madrid en los últimos años. Pero, qué se movía por allí, os preguntaréis. Gente, mucha gente. Ése era el problema y quizá sea la solución del Patio. Decenas de personas entraban y salían continuamente de esa casa, situada en la calle Acuerdo de Madrid, en lo que ahora unos llamamos Malasaña, otros barrio Universidad y los más viejos el barrio de Maravillas. Por eso la casa desalojada llega este nombre. Allí unos dormían, otros realizaban talleres, otros simplemente iban a tomar algo, a escuchar música o a fumar porros en pleno centro de la city sin que nadie les tocaran las narices.

La denuncia judicial que provocó el desalojo la pusieron los propietarios del inmueble que, por lo que se ve, querían convertir la antigua escuela situada en el edificio okupa en una zona comercial. El dueño ha conseguido sólo lo primero, pero lo segundo ya no. Gracias al fuerte respaldo popular y conociendo que sus moradores no son los radicales de otros espacios okupados, el Ayuntamiento de Madrid ha prometido a los okupas que no recalificará el suelo, por lo que el inmueble deberá ser utilizado como recinto educativo o permanecerá vacío, como ahora, a riesgo de que vuelvan a entrar nuevos okupas, mendigos o lo que sea.

Por otro lado en toda esta historia están los vecinos. Los de verdad, es decir, los que dan ventana con ventana al Patio, que manifestaban estar hartos del trasiego. Hoy respiran más tranquilos, aunque siempre han negado ‘por lo altini’ que ellos no luchaban contra la okupación en sí misma, sino contra la suciedad, los ruidos y la inseguridad que generaban sus locos vecinos. Repetimos, decenas de personas, muchos de ellos con perros y flautas, llamando a la puerta a cualquier hora, dando portazos, meando en sus portales, bebiendo, gritando, consumiendo drogas y alcohol día sí y día también. Y eso, por mucho que intentaron ‘erradicar’ los responsables de la casa Maravillas, ocurría frecuentemente. ¿Se le fue de las manos el proyecto? Quizá, por lo menos eso es lo que opinan desde las instituciones municipales, inundadas a quejas vecinales.

Luego hay otros ‘vecinos’ que están de acuerdo con el Patio, aunque no vivían cerca. Ecologistas, ciclistas, antisistemas y entidades sociales lo apoyaron porque su labor colectiva era intensa y positiva, con decenas de talleres gratuitos de todo tipo, cineforum y también, no vamos a negarlo, un bar ilegal y clandestino en su interior con el que se autofinanciaban. Mi amiga Alicia era una de sus usuarias. Llevaba allí a sus amigas de Erasmus, cansada de que le dijeran que en Roma había cientos de divertidas casas okupadas. Un día con unas, otro día con nuevo juppies modernetes o bohemios con profesiones liberales se mezclaba allí los fines de semana hasta las tantas con rastas, hippies, punkis y antiglobalizacioneros, unas veces a ver conciertos, a tocar timbales, otras a participar en espectáculos varios, otra fuente clara de conflictos en el barrio.

Ahora parece que la pelota está en el tejado de Gallardón. Mientras, los expulsados del Patio de las Maravillas dicen que seguirán okupando, y así lo han hecho ya, para seguir su labor. También comentan que la concejal de Urbanismo, Pilar Martínez, se comprometió a darles cobijo antes de Navidad, conociendo con el inminente desalojo. Trámites burocráticos de por medio retrasarían esta acción durante varios meses pero, en caso de ponerse en marcha, sería de las primeras veces que una institución negocia con unos okupas para que, desde la legalidad, continúen desarrollando actividades en beneficio de la comunidad en un espacio municipal cedido. Si llega el caso, la filosofía okupa, fiel a sus principios, ¿aceptaría dicha ayuda? En este caso el pelotari no llevaría traje ni corbata… Sin embargo, Alicia no lo ve claro:

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Definitivamente, la electrónica mueve a las masas

enero 3, 2010

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Conoce los detalles previos del SPS Festival pulsando aquí

El Space of Sound festival se ha consolidado como la fiestas más importante del Año Nuevo madrileño. Nadie lo duda, aunque las previsiones de este año quedaron un poco largas. No fueron ni 40 ni 30.000 personas las que se dieron cita el día 1 en el recinto ferial de de la Casa de Campo. Quizá la crisis o el excesivo coste, 100 euros en puerta, hicieron quedarse en casa a más de uno. No obstante, más de 20.000 personas llenaron el lugar, que no se vieron defraudados por el despliegue de luz, sonido y DJ.

Eso sí, la organización del evento dejó bastante que desear. La seguridad prometida brilló por su ausencia en la fila de la entrada, que ni siquiera respondía a ese nombre. Una macrofiesta de este tipo no puede confiar su entrada al libre albedrío de gente joven y excitada. Ya dentro, el público se fue relajando y dejándose llevar por la música. Los más vitoreados, Groove Armada y Simon & Shaker, en el recinto Telefónica Arena, el más grande e imponente. Un brazo metálico con varios brazos en forma de pulpo se despegaba cada poco del techo para descargar miles de watios de luces. En el aire también se descolgaban cada varios horas bailarines vestidos de burbujas de Freixenet que dibujaban acrobacias.

En su máximo explendor. Fuente: María Palacio

Un poco de espectáculo a un evento caracterizado por el alcohol, que corría a raudales durante las primeras horas, apesar de los precios. Diez euros los combinados, cinco el Red Bull. Las drogas, otro hecho constatable en las miradas de los más asiduos. Aunque los servicios no presentaban un alto índice de consumo de estupefacientes. Más bien se quedaban pequeños para su función principal ante el basto gentío que permanentemente circulaba por los pasillos y escaleras que intercomunicaban los diferentes espacios. Y es que la señalización era muy deficiente. Sólo podías guiarte para llegar al Telepizza. El resto, al estilo tradicional, preguntando y dando más vueltas que una peonza.

Las horas caían en el Space rápidamente. Los bailarines se tornaban cada vez más extraños. Niñas medioposeidas con velas en la cresta, momias góticas con sombreros, personal semidesnudo, en pelota, con trajes de luces, con tacones, con sábanas, con vestidos de época… en fin, un batiburrillo con un guión más alocado que Piratas del Caribe. Poco importaba ya. La mayoría repetirá fanea. Ya hay alternativa para que el día oficial de la reseca se convierta en el día en el que las masas bailen a galope de la electrónica.