Archive for the ‘Botellón’ Category

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Prebotellón en el Metro

diciembre 9, 2009

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M2, el suplemento madrileño del diario El Mundo abre hoy sus portada con el botellón en el Metro de Madrid, un fenómeno que asocia a las bajas temperaturas. Sin embargo, ya desde hace varios meses se viene viendo esta práctica en el suburbano madrileño. Se trata en realidad de un prebotellón, que comienza sobre las 22.30-23 horas, cuando cientos de adolescentes y veinteañeros salen de fiesta cada noche y toman el Metro, apurando la prohibición de comprobar bebidas alcohólicas a partir de las 22 horas. Una norma horaria que suelen saltarse algunos de los chinos de Madrid, que ni llevan reloj ni han pedido un DNI en su vida y que suelen concentrarse en las típicas zonas botelloneras.

Ansiosos, muchos de los jóvenes no se pueden resistir a tomar la primera copa en los convoyes. Con el hielo y los vasos de tubo recién comprados, sacan la bebida y se rocían un poco de alcohol que comparten con sus amigos. Una forma más de pavonearse ante las féminas, de hacer algo ‘rompedor’ y ‘lleno de adrelanila’ para ellos. Tampoco es difícil ver en estos especiales desplazamientos un cigarro o la elaboración de algún porrillo.

Y claro, junto al alcohol van los gritos, los berridos y la música de los móviles a tope, lo que molesta a los viajeros más maduros, que no dan crédito a lo que están viendo. Los botelloneros del suburbano se hacen dueños de una esquina y se hacen fuertes ante los próximos grupillos de chavales qe van montando al vagón en las siguientes estaciones. Una mirada, un gesto o un comentario pueden desembocar en una discusión, aunque en la mayoría de las ocasiones se queda en amago. Tampoco falta la versión contraria, es decir, el colegeo entre gente desconocida en torno al alcohol. Vamos, lo que es un botellón de toda la vida, pero esta vez en movimiento.

La ausencia de vigilantes de seguridad es notable e incluso afirman desconocer el problema. El personal de la limpieza tampoco es consciente de esta situación, ya que los jóvenes no dejan mucha suciedad a su paso. Son las primeras copas, no van borrachos y los vasos hay que mantenerlos. Eso sí, se quejan de que salidas de estaciones como Ciudad Universitaria, Moncloa, Guzmán El Bueno y algunas de Metrosur acumulan los desechos de esta práctica alcohólica: plásticos, vasos y botellas.

El Metro de Madrid ni sabe ni contesta y dice no conocer quejas de usuarios o reclamaciones de usuarios. Eso sí, si pueden utilizarlo de argumento contrario a abrir el Metro por las noches los fines de semana lo utilizarán sin reparos, tras la vergüenza del aumento a 9 euros el precio del billete de Metrobús para el año próximo. Recuerden, la primera copa ahora se toma en el Metro: de 10 a 12 de la noche los viernes, sábados y vísperas de festivos generalmente en la líneas 1, 10, 6 y MetroSur.

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DominGOA: donde todo vale

octubre 14, 2009

Por el colaborador de Madrid no Duerme Raúl García Serra

Cuando el viernes y el sábado dicen adiós, comienza la GOA, una fiesta de música electrónica que se celebra un domingo al mes en la sala multiusos Fabrik, ubicada en Humanes de Madrid, entre el municipio de Moraleja de Enmedio y Fuenlabrada. En varios foros de Internet se habla de ella como una reunión de niñatos con ropa cool que se ponen hasta arriba de MDMA aunque lo más general es oír aquello de “una fiesta de comidos”. De un modo u otro, están en lo cierto porque para empezar se trata de un evento festivo que comienza a las 12 horas del mediodía del domingo y se extiende hasta la una de la madrugada del lunes. Pero al igual, tampoco se debe generalizar.

Uno de los puntos negativos de la GOA es el precio de la entrada (30 euros en la venta anticipada y 35 o más en puerta), motivo por el cual es perceptivo un botellón antes de entrar (las copas dentro están entre 9 y 12 euros). Por ello, la tónica habitual es pegarse una buena comilona para, a partir de las 16 horas, comprar el alpiste y poner rumbo a la macrodiscoteca –la más grande de la región–, a casi 30 minutos de Madrid capital.

Es quizás éste el momento más divertido de la noche, digo de la tarde, perdón. Buen ambiente, la gente aún no está hasta arriba (exceptuando los que aún no se han acostado) y, en general, buen rollito en el parking de la GOA. Coches con los maleteros abiertos y música que abarca desde el hardstyle hasta el electro pasando por el house, el minimal y el techno-progressive de toda la vida. Sí, música bacalao en sus múltiples formas y variedades, todo ello aderezado con un toque pokero (me refiero así al nuevo bacala) ya que una buena parte de los que acuden a las GOAs son jóvenes de extrarradio, de perfil cultural medio y estudios básicos.

Murciélagos sedientos antes de entrar a la cueva. Fuente: Raúl Garcia

Murciélagos sedientos antes de entrar a la cueva. Fuente: Raúl Garcia

Sin embargo, la oferta festiva no entiende de perfiles ni de límites. Por ese motivo también acuden universitarios, diplomados, parados, sin importar sexo y condición porque como se dice en la GOA: "aquí, todo vale". Hasta tal punto que cada vez se ven más menores dentro del recinto, perdiéndose así el respeto que uno, cuando era más joven, tenía a todo aquello que estaba relacionado con las raves, los afters y los clubs, que iban y van indiscutiblemente unidos a malas compañías, drogas, sexo y alcohol.

Sin irme del tema, las 19 horas es el momento elegido por la mayoría para entrar dentro del recinto. Una cola más o menos rápida que te lleva ante unos porteros de discoteca que nos cercioran de que realmente venimos del mono para, una vez dentro, comprender al fin por qué estamos un domingo de resaca en un lugar como aquel: el aire a fiesta, las ganas de bailar y disfrutar con amigos de una party única con una música de manos de unos deejays excepcionales en un ambiente que no se observa en ningún otro sitio. Ahora, desmadre y locura hasta pasada la media noche.

GOA,  la sesion diurna más potente de Madrid. Fuente: Raúl García

GOA, la sesion diurna más potente de Madrid. Fuente: Raúl García

La GOA acaba de cerrar, ¿qué pasa ahora? Todo un abanico de posibilidades: conatos de peleas, discusiones de pareja, vomitonas a pie de coche, grupos felices, chicas que acaban de perder la virginidad sobre un váter, jóvenes soplando sobre aparatos de control de alcoholemia para comprobar su tasa de alcohol en el cuerpo… Al fin y al cabo, la gran mayoría de los aquí presentes mañana tendrán una reunión de ventas a primera hora, tendrán que exponer un trabajo en clase o tendrán que madrugar para ir a la cola del INEM. En este último caso, olvidarse por un rato de su cruda realidad se habrá cumplido.

Por cierto, el nombre ‘Goa’ le viene, precisamente, del que es considerado como el estado más pequeño en extensión de la India, del mismo nombre, donde son famosas las fiestas en bosques y playas donde los lugareños bailan un tipo de música electrónica que se acerca al trance.

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Plaza de los cubos: tarde de cine, noche de botellón

octubre 12, 2009

Un perfil de la plaza. Fuente: Sergio SánchezAunque se la conoce como la Plaza de los Cubos de Madrid, en ningún callejero de papel consta como tal. Oficialmente, esta pequeña plaza situada a unos metros al norte de la Plaza de España corresponde realmente a los números 3, 5 y 7 de la calle Princesa. Un pequeño mordisco cuadrangular a la majestuosa calle, en frente del Palacio de Liria. Unos grandes cubos de metal colocados al fondo le dan su nombre. Allí, unos edificios blancos y modernos recuerdan en cierta forma a la ciudad batmaniaca de Gotham.

Colas en una tarde de cine. Fuente: Madrid no duermeLos famosos cines Princesa, uno de los pioneros en Versión Original en la city, a los que se sumaron más tarde los Renoir (en la cercana calle Martín de los Heros), han convertido al lugar en uno de los emblemas cinematográfico de la capital. De hecho, no es difícil encontrar rodajes y presentaciones de películas en horas matutinas. Ya por la tarde el espacio cede al espectador, que acude a los cines en masa, y a los bares, cafeterías y restaurantes de comida rápida o lenta que se han forjado a su círculo.

Por la noche la tranquilidad es pasmosa hasta el jueves, cuando las primeras fiestas y discotecas de la sala Heinekein (antigua Arena) atraen a decenas de jóvenes que, en torno a los Cubos, empiezan a beber. Botellones ‘de baja intensidad’, como los denomina la Policía, pero de importante contaminación acústica. Adolescentes que en su mayor parte berrean cual ciervos en esta época con el fin de cortejar, entre copa y copa plastificada, a sus damiselas chonis. Peleas, discusiones y algunos botellazos que casi nunca llega a mayores se suceden.

La huella del botellón. Fuente: María Palacios Una situación que se repite y multiplica la madrugada de los sábados y los domingos. La apertura de las aledañas salas Low (electrónica) y Tropical House (música latina) facilita el roce, el cariño y la amargura etílica. Y es que las largas colas que genera la discoteca Heinekein cada fin de semana, que en ocasiones llegan hasta la propia Plaza de España, rebotan a más de uno, que prefiere hacer su propia fiesta y esperar a los que salgan sus amigos a las 7 de la mañana. La Plaza, entonces, confusa, intenta hacer honor a su nombre pero con hielos como forma geométrica más acertada y con cubatas como efímero símbolo.

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Vuelven las novatadas y los botellones a Ciudad Universitaria

octubre 4, 2009

Novatadas y alcohol en Ciudad Universitaria. Fuente: Madrid no duermePrincipios de octubre. Un año más cientos de nuevos universitarios llegan por primera vez a la capital. Aunque no lo sepan, muchos de ellos se quedarán en Madrid. De momento y hasta que el tiempo ponga a cada uno en su sitio, los ‘novatos’ se divierten en Ciudad Universitaria y alrededores. Todo este mes la zona de los colegios mayores de Metropolitano y Moncloa es un hervidero de hormonas desorbitadas. Chavales y chavalas de 18 años campan a sus anchas por el lugar, convertido en ‘campo de batalla’ juvenil.

Y es que la veintena de colegios mayores y residencias unversitarias que circudan ambas zonas se baten en un duelo no escrito para saber qué veteranía es la más original a la hora de novatear a los recién llegados. Así, se suceden desfiles de críos vestidos de alboroz o pijama (todo un clásico), que compaginan con diseños más elaborados. Disfraces y puteos, la mayoría benignos, que, en muchos casos, facilitan la integración de los benjamines, la mayoría procedentes de pequeños pueblos o ciudades que llegan a la gran capital por primera vez y con ganas de comerse el mundo.

No hay noche de principios de octubre que si circulas por el entorno delimitado por el oeste por la Avenida Complutense y por el este con Isaac Peral que no te encuentres con un grupo de novatos disfrazados a las órdenes de varios jovencitos con un espesor de barba superior. Las fiestas universitarias y del novato se suceden este mes, declarado non grato para el estudio y sólo apto para la borrachera, el botellón y el ligoteo.

En una pequeñas pinceladas, los botellones se concentran en un recinto del colegio Nuestra Señora de África y por los jardines de la Facultad de Ciencias de la Información, Medicina o el Paraninfo de la Complutense. El verjado del parque Almansa hace varios años, consecuencia de las macroconcentraciones etílicas, cambió de lleno la movida en la zona. Los botellones son ahora más disperos y menos masivos. Eso sí, el alcohol sigue corriendo por el Campus.

Los garitos de recién partido universitarios más transitados son Campus y Don Friolera (Avenida de Juan XXII), el clásico Iron (calle Beatriz de Bobadilla) y pubs como La Facultad y Knave (calle General Ibánez Ibero). Ya para más sibaritas tenemos Cats (calle Julián Romea), La Sal y Ricorda (calle San Francisco de Sales). Si apatece comer, lo más frecuentado por los casiveinteñeros son los bares La Llama (General Ibánez Ibero), Herjomar y Lekumberri (avenida Reina Victoria), entre otros.

Pero la fiesta, el cachondeo y el culebrón juvenil se localiza de verdad en los colegios mayores. Los hay míticos como el Chaminade o el San Juan Evangelista ‘Johnny’, que rivaliza con su vecino ‘El Negro’ (Fundación Empresa-Universidad) para saber quién prepara las mejores convocatorias, las más dulces sangrias y quien atrae a más chicas. Lógicamente, hablamos de colegios masculinos, que depositan sus esperanzas en los femeninos Santa María del Estudiante, Moncloa o Santa Mónica. Épicas son las ‘invasiones’ de este último por los chicos del vecino Loyola.

La misma partitura, con leves variaciones, se repite año tras año. Parte de la juventud más fresca de España llega a Madrid. Las calles lo notan. Empieza el curso universitario. La savia más joven recita estos días a Homero: “carpe diem quam minimum credula postero” (vive el momento, no confíes en mañana).

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El resurgir del botellón

septiembre 21, 2009

El botellón no es algo nuevo. Como tal, lleva instalado entre nosotros desde hace más diez años. Por supuesto, generaciones pasadas reivindican sus guateques callejeros o simplemente sus litronas en el parque. Pero el botellón como tal es un fenómeno juvenil –cultural dirían algunos,– propio de la generación nacida en los 80 (Generación Y) , rápidamente copiado y multiplicado por sus hermanos pequeños (Generación Z).

El botellón o botellona, como se le conoce en otros lugares del país, no generó muchos problemas hasta su masificación a principios de esta década. Como ocurrió con La Ruta del Bacalao diez años antes, las protestas vecinales y su repercusión mediática hicieron reaccionar a los poderes públicos. En 2003 la Asamblea de Madrid aprobó la famosa Ley Antibotellón. Desde entonces, la intervención de la Policía, la llegada de las multas y el ‘cerrozajo’ de muchas plazas dispersó la actividad etílica callejera, aunque no la eliminó.

Lunes de botellón en el Templo de Debod                                                                                       Fuente: Madrid No duerme

Lunes de botellón en el Templo de Debod Fuente: Madrid No duerme

Los incidentes de Pozuelo, cuyo desencadenante fue un botellón, ha devuelto a la plaza pública una práctica que resurgió con fuerza este verano en el centro de la capital. El refuerzo policial ha evitado enfrentamientos alcohólicos en otras localidades o ‘macroquedadas’ convocadas en Tuenti u otras redes sociales. Lo que los municipales no repelen, aunque tengan conocimiento, son los botellones que se organizan en tan castizos puntos como Vázquez de Mella, Santo Domingoo Chueca los viernes, sábados y muchos jueves.

O cualquier otro día. El pasado lunes, mismamente, decenas de jóvenes se concentraron en el Templo de Debod para celebrar el fin de los exámenes de la Universidad Autónoma. Los alcaldes de muchos pueblos han tomado nota. El Ayuntamiento de Madrid se mantiene expectante, aunque todo apunta a que por poco tiempo.

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