Archive for the ‘Calle’ Category

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Cenas de Navidad, pocos búhos y taxistas cabreados

diciembre 17, 2009

Arranca un fin de semana lleno de cenas de Navidad y de empresa por las calles de Madrid. Mucha crisis, pero las ríadas de gente siguen lanzándose a la calle, haga frío o calor. Y aunque este tipo de celebraciones son un clásico, en esta última década han crecido como la espuma. Hoy en día, parece que uno no es nadie si no tiene cuatro o cinco cenas diciembreras con amistades y compañeros de curro. Los señores de la restauración lo saben muy bien e inflan un poquito más los precios del menú en estos fechas. Un reciente estudio de la asociación de hostelero de ‘La Viña’ señala que el comensal medio pagará entre 35 y 50 euros este año. Si tú eres de los que pagas menos, que sepas que otro pringado en otro punto de la city está abonando la diferencia.

La dichosa crisis perjudica al usuario. A menos cestas, menos jamones, más paletillas, menos vino y más sidra. Y claro, también menos cenas pagadas por los jefes. Que cada uno acoquine lo suyo y punto. Éste es el espíritu navideño, el compartir, pero sólo gastos. Luego hay que enfrentarse a la cuestión de aguantar a los jefes, sus chistes y sus gracias. Un tópico, en muchos casos porque al final cada uno se monta sus corrillos y punto. Si al final son ellos los que tiene que integrarse, o por lo menos intentarlo. La solidaridad entre los trabajadores se consigue mucho más fácilmente, precisamente a base de muchas quejas comunes.

Colas en Morocco, el local más absolutamente petardo de Madrid

Y entonces es cuando empieza el problema. ¿Dónde va tanta gente junta, que casi nunca sale de fiesta junta, y que tiene gustos diferentes? Normalmente, entre esperar a fulanita, acompañar a menganito que siempre quiere irse el primero y decidir dónde entrar se va media noche, y a la intemperie. Decidido el lugar, lo normal en el centro en esta época es que el garito esté lleno, haya colas largas colas (como las de la foto en el Morocco) y/o te cueste un pastón la entrada. Mientras, otros cuantos se perderán por el camino o se irán intencionadamente a otro local más afín. Una vez dentro, aglomeraciones y abrigos en la mano. Después, una copita… y a bailar. Como en todo grupo humano de esta generación 2.0, siempre habrá una persona (mujer) que se encargará de retratar todos los movimientos de la noche. No hay escapatoria, van a inmortalizar las estupideces propias y ajenas, visto así, todo un consuelo. Y además, ya no hay que esperar a después de Reyes para la vergüenza. Con Facebook y Tuenti las tienen en directo.

Llegan las tantas de la madrugada y se acaba el encuentro. Pero en Madrid, sobre todo en este fin de semana previo a Nochebuena, la aventura continúa en la calle. Si tienes la suerte de vivir cerca, lo recomendable es ir andando a tu casa esquivando, eso sí, los borrachos, las putas, los chinos, los niñatos y los entrajetados ya sin corbata que deambulan por la Gran Vía. Un nimio problema si lo comparas a la ruta del que vive en un barrio alejado. Una opción para sibaritas o números primos son los taxis. Hay que tener en cuenta que el centro es una ratonera (Madrid es de las pocas ciudades europeas con atascos nocturnos) y también que están cabreados, muy cabreados últimamente. Vamos, que tras los piquetes y la huelga salvaje de este jueves, pueden morder y contagir su rabia neardental.

Entonces, sólo nos quedan los búhos. Rápidos y eficientes en otras épocas del año, se convierten estos días en toda una ratonera. Llegados a Cibeles, los mismos montones que había flanqueado el que antes se fue andando se apostan ahora en las paradas de los autobuses nocturnos. Cuando llegan, nadie respeta nada y la ley del más fuerte o la del más caradura es la que rige. Así, peleas, gritos, pisotones, disgustos para tomar un trayecto claustrofóco, lento y desagradable.

Adoro los búhos, pero recomiendo esperar la apertura de Metro, ya que sigue cerrando uno de las noches de los fines de semana con las calles más concurridas del año. Esta conclusión, fruto de la observación continuada en el tiempo y no de la estadísticas, es otra de las cuestiones que no han llegado aún a la mesa del Ayuntamiento y eso que se gastan miles de euros todos los años en recopilar datos y hacer anuarios. De otra manera no se entiende que el servicio de búhos no aumente sus frecuencias y vehículos. Otras veces invito a los políticos a que salgan a la calle y escuchen. Esta vez lo tienen más fácil: abran la ventana del Palacio de Telecomunicaciones y vean.

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Por la peatonalización nocturna de Huertas

noviembre 21, 2009

Hace unos años la pequeña calle Huertas fue peatonalizada dentro del Área de Prioridad residencia del barrio de Las Letras. Luego otras calles como Montera, Arenal y Fuencarral y otras pocas más le siguieron. El resultado ha sido un éxito, ya que los peatones disfrutan más de la vía pública y los comercios de la zona se benefician de esta mayor tranquilidad. Menos contaminación y menos ruido son otras de las repercusiones. Las medidas que favorecen al peatón frente al coche siempre son acertadas, aunque el Ayuntamiento las utilice como una mera propaganda. En las pasada legislatura las calles peatonalizadas se contaron con los dedos de uan mano, mientras que para contar el número de kilómetros de túnel de la M-30 construidos y los millones de euros gastados y endeudados habría que ir acudir a un vagón de metro a la hora punta.

Preocupados por el lamentable estado de movilidad del barrio de Huertas, y ante la insuficiente peatonalización de la calle que lleva su nombre, en las noches de los fines de semana se hace ya necesario circular libremente y sin coches por los accesos a la Plaza de Santa Ana desde la Puerta del Sol. No es posible que las riadas de personas que cada fin de semana van y vienen de la zona tengan que lidiar, cual sanfermín cualquiera, con decenas de vehículos que se cuelan en la ratonera. Ni que decir tiene que la situación para las personas impedidas o minusválidas es aún más penosa.

Calles estrechas, llenas de bares con porteros en la puerta, con filas de personas esperando, con gente entrando y saliendo. Vías con borrachos haciendo eses, otros simplemente el payaso, guiris desinhibidas, relaciones públicas dando flyers e intentado captar clientes. En fin, una maraña de personas en movimiento y en pequeños círculos paradas, una situación totalmente incompatible con la libre circulación de cualquier coche. A pesar de todo, los siniestros de tráfico son escasos por la ínfima velocidad a la que puedan llegar los coches. Eso sí, las broncas entre peatones y conductores se suceden y a veces llegan a las manos.

Una vez más los taxistas pondrán el grito en el cielo porque no puedan llevar a sus clientes a las mismas puertas de las discoteca. Basta que sepan los propios usuarios que si les dejan en la plaza de Canalejas tardarían menos andando o haciendo el pino que el mismo trayecto en taxi. Territorio vedado también para la cantidad creciente de jovencitos que utilizan el coche y sus amplificadores para pasearle por el barrio atrayendo a las féminas con la música más in del momento. Chulitos de playa, pero con coche en vez de cuerpo que lucir y con tunning en vez de personalidad que aportar.

La concentración humana y, por tanto, la prioridad de peatonalización, se centra en las calles de la Cruz, Núñez de Arce, Príncipe y Echegaray. Quizá no hay tantas modernillas tiendas de ropa como en Fuencarral o no tengan el renombre de Arenal o el efecto propagandístico de Montera, pero son el espejo de lo que más tarde transmitirán los miles de turistas que cada año visitan la ciudad. Porque no nos engañemos, señor alcalde, no sólo van al Museo del Prado, al Retiro o hacerse fotos por Gran Vía. Por la noche no faltan a la cita, y así se nota, de las cervecerías y garitos de la zona de Huertas.

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Halloween barre al Carnaval en Madrid

noviembre 3, 2009

Conoce las fiestas que se planearon este año en Halloween Madrid pinchando aquí

Definitivamente, la fiesta de Halloween se ha consolidado en la capital. La coincidencia de que el día 31 de octubre fuera sábado, el buen tiempo y la ausencia de puente en la región hicieron que la noche del sábado fuera una de las más movidas del año. De hecho, las líneas nocturnas de autobús (Metro por la noche aún no existe) registraron un 40 por ciento más de viajeros que un fin de semana convencional

halloweenmariaMás gente en la calle y la mitad disfrazados. Por primera vez desde el comienzo de la celebración de esta festividad en Madrid, hace una década aproximadamente, la presencia de gente maqueada y decorada para la ocasión era superior a los ‘casual wear’ en el centro de la city, especialmente en la Gran Vía. Y es que, con lo sucedido este sábado, Halloween ya ha superado las cifras de participación y disfraces de Carnaval. La escasa tradición de estas fiestas en la capital (que se dejan para otros lugares de España) y no contar con una festividad específica que lo recuerde y celebre (ni incluso en la universidad) han llevado a este deriva, que antepone las prácticas americanas a las españolas

En cuanto a los disfraces, la mayoría se decantaba por el clásico drácula o jocker para los tíos o bruja feo o vampiresa putilla para las tías. No obstante, también sorprendían elegantes vestidos góticos de todo tipo, extensas sesiones de maquillaje tétrico, innovadoras versiones de los ‘malos’ de muchas películas o elaboraciones propias muy originales. Pero entre ellos se mezclaban distorsiones. Algunos pensaban que era Carnaval –una prueba más de la poco práctica de esta festividad– y salían a la calle con cualquier tipo de disfraz.

El barrio de Chueca, muy dispuesto siempre para este tipo de custiones, fue uno de los que más se animaron a participar en la fiesta de los muertos. Diablos con inalcanzables tacones, diables@s cachond@s y cualquier otro invento para lucir tipín o abdominales. Saliendo hacia Huertas y otros lugares, las cervecerías irlandesas y los guiris que discurren por los pequeños meandros que confluyen en Sol, daban ese toque anglosajón que autentifica esta fiesta.

calle13Por su parte, las fiestas preparadas al efecto funcionarion estupendamente. Largas colas en los locales y discotecas mencionados en la información previa de Madrid no duerme daban buena prueba de ello. Entretanto, los eventos como los ‘patinadores terroríficos’ eran muy visibles en el entorno de Plaza de España desde última hora de la tarde y ya de madrugada, una vez terminó la sesión de cine terrorífico de Calle 13 en Kinepólis, sacaron uno de sus coches fúnebres por las calles más céntricas de la capital. Literal. Sólo una cosa no diferenció Hallowen de cualquier otro fin de semana: a las 6 de la mañana las principales calle estaban llenas de babosos, chupasangres en busca de su dosis, zombis, brujas en minifalda y muertos vivientes.

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El putiferio ‘trans’ de la calle Fuencarral

octubre 18, 2009

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A veces los vecinos dan en el clavo. Sí, son esa categoría de personas que tras un asesinato en el edificio empiezan a contar una película o apuntar al posible culpable con todo lujo de detalles. Los hay de dos categorías: los de “ya se veía venir” y los de “pero si eran muy normales”. Me refiero –perdón por la divagación– a los residentes de la calle Fuencarral de Madrid, que ya avisaban hace un año que su peatonalización atraería a muchas prostitutas. Lógicamente, trabajarían con más tranquilidad y serían más visibles a atrapar posible incautos.

Meretrices trans en calle Fuencarral este sábado. Fuente: Madrid no Duerme

Meretrices trans en calle Fuencarral este sábado. Fuente: Madrid no Duerme

Y así ha sido. Desde hace unos meses unas cuentas lumis se han apostado bajo los portales y las farolas de esta calle. Una vía que se ha convertido en los últimos años en una de las más transitadas de la city después de Preciados, Carmen y Gran Vía. Las tiendas de ropa más fashion se han abierto camino arropadas por el petardeo de Chueca y el moderneo de Malasaña. La peatonalización es beneficiosa porque amplía las alas al peatón, aunque siempre hay quien se queje de que no puede llevar las maletas hasta la puerta de su casa.

La calle Fuencarral merece varios posts. Su estrechez y la cantidad de gente circulando impide al paseante captar con atención todo lo que encuentra a su alrededor: tiendas, graffitis, tiendas, restaurante, graffitis, tiendas… Tu disco duro no para de procesar hasta que te topas con ellas, con las putas. De momento no son muchas. Unas 20 se reparten la madrugada de los fines de semana, su ‘prime time’ particular, entre el Mercado de Fuencarral y la Gran Vía. La ‘palpable’ diferencia es que son transexuales, algo más mayores que sus vecinitas de Montera y con un ‘target’ más viejuno. No son tan escandalosas y toconas como las negras de la Gran Vía pero ahí están, desafiando a la noche.

Las prostitutas de la calle Fuencarral comenzaron a llegar esta primavera, aprovechando las obras de peatonalización de la transitada vía. Entre las vallas y las zanjas tan propias de esta ciudad te las podías encontrar bajándose la liga o retocándose el labio superior. Desembarcaron procedentes del barrio de Ballesta, donde normalmente ofrecían sus servicios. A principios del año pasado una asociación de comerciantes llamada Triball adquirió decenas de locales de la zona, entre ellos la mayoría de los ochenteros lupanares que quedaban medio en pie, para convertirlos en tiendas de ropa o salas de expresión artística. El advenimiento de cámaras de videovigilancia del Ayuntamiento fue la gota que colmó en vaso. Aunque muchas se acostumbraron al ‘gran hermano zorril’, otras comenzaron a desfilar por Desengaño hasta arrivar a Fuencarral.

Con todo, Fuencarral se ha convertido en uno de los puntos neurálgicos del centro de la capital, un lugar donde se lo pasan teta las niñas pijas más alternativas de la capital. Siempre les quedará rezar una plegaria en la pequeña capilla de Nuestra Señora de la Soledad, radicada en la esquina con la calle Augusto Figueroa, a escasos metros del ‘Mito’, uno de los antros rosas más chungos de Madrid.

Pero la calle no acaba en las baldosas peatonales, que llegan sólo hasta el vanguardista mercado, sino que discurre empecinada hasta la glorieta de Quevedo, pasando por Tribunal, uno de los puntos de encuentro fiestero más importantes. En este tramo hasta Bilbao se dan cita varios bares de cañas con suculentas tapa. Ya en su desembocadura, Fuencarral pierde su esbelta silueta y se vuelve gorda y pija. Bares con terrazas, comercios de todo tipo, un pequeño bulevar y varias salas de cine.

A escasos metros de la glorieta dedicada al enemigo de Góngora, a la salida del famoso bar El Brillante, dos matrimonios comentan con exabruptos la noticia del calendario que varias transexuales han confeccionado para denunciar la discriminación que sufren, utilizando la iconografía católica para adornar sus destapados cuerpos. Quizá no sepan que en el fondo, al final de la calle, varias chicas de esta misma condición se colocan como expositores andantes al caer la hora bruja. Ellas no quieren reivindicar nada, ni comentan sentirse maltratadas. Sólo entienden otro lenguaje: el de las chicas de la calle.

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Vuelven las novatadas y los botellones a Ciudad Universitaria

octubre 4, 2009

Novatadas y alcohol en Ciudad Universitaria. Fuente: Madrid no duermePrincipios de octubre. Un año más cientos de nuevos universitarios llegan por primera vez a la capital. Aunque no lo sepan, muchos de ellos se quedarán en Madrid. De momento y hasta que el tiempo ponga a cada uno en su sitio, los ‘novatos’ se divierten en Ciudad Universitaria y alrededores. Todo este mes la zona de los colegios mayores de Metropolitano y Moncloa es un hervidero de hormonas desorbitadas. Chavales y chavalas de 18 años campan a sus anchas por el lugar, convertido en ‘campo de batalla’ juvenil.

Y es que la veintena de colegios mayores y residencias unversitarias que circudan ambas zonas se baten en un duelo no escrito para saber qué veteranía es la más original a la hora de novatear a los recién llegados. Así, se suceden desfiles de críos vestidos de alboroz o pijama (todo un clásico), que compaginan con diseños más elaborados. Disfraces y puteos, la mayoría benignos, que, en muchos casos, facilitan la integración de los benjamines, la mayoría procedentes de pequeños pueblos o ciudades que llegan a la gran capital por primera vez y con ganas de comerse el mundo.

No hay noche de principios de octubre que si circulas por el entorno delimitado por el oeste por la Avenida Complutense y por el este con Isaac Peral que no te encuentres con un grupo de novatos disfrazados a las órdenes de varios jovencitos con un espesor de barba superior. Las fiestas universitarias y del novato se suceden este mes, declarado non grato para el estudio y sólo apto para la borrachera, el botellón y el ligoteo.

En una pequeñas pinceladas, los botellones se concentran en un recinto del colegio Nuestra Señora de África y por los jardines de la Facultad de Ciencias de la Información, Medicina o el Paraninfo de la Complutense. El verjado del parque Almansa hace varios años, consecuencia de las macroconcentraciones etílicas, cambió de lleno la movida en la zona. Los botellones son ahora más disperos y menos masivos. Eso sí, el alcohol sigue corriendo por el Campus.

Los garitos de recién partido universitarios más transitados son Campus y Don Friolera (Avenida de Juan XXII), el clásico Iron (calle Beatriz de Bobadilla) y pubs como La Facultad y Knave (calle General Ibánez Ibero). Ya para más sibaritas tenemos Cats (calle Julián Romea), La Sal y Ricorda (calle San Francisco de Sales). Si apatece comer, lo más frecuentado por los casiveinteñeros son los bares La Llama (General Ibánez Ibero), Herjomar y Lekumberri (avenida Reina Victoria), entre otros.

Pero la fiesta, el cachondeo y el culebrón juvenil se localiza de verdad en los colegios mayores. Los hay míticos como el Chaminade o el San Juan Evangelista ‘Johnny’, que rivaliza con su vecino ‘El Negro’ (Fundación Empresa-Universidad) para saber quién prepara las mejores convocatorias, las más dulces sangrias y quien atrae a más chicas. Lógicamente, hablamos de colegios masculinos, que depositan sus esperanzas en los femeninos Santa María del Estudiante, Moncloa o Santa Mónica. Épicas son las ‘invasiones’ de este último por los chicos del vecino Loyola.

La misma partitura, con leves variaciones, se repite año tras año. Parte de la juventud más fresca de España llega a Madrid. Las calles lo notan. Empieza el curso universitario. La savia más joven recita estos días a Homero: “carpe diem quam minimum credula postero” (vive el momento, no confíes en mañana).

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Noche en Blanco: Reivindicando la calle

septiembre 20, 2009
Juego de luces en Gran Vía en Noche en Blanco. Fuente: Madrid no Duerme

Juego de luces en Gran Vía en Noche en Blanco. Fuente: Madrid no Duerme

Es un placer inaugurar esta bitácora con uno de los grandes eventos culturales, sino el que más de la capital. Por supuesto, estamos hablando de la Noche en Blanco. Cientos de miles de personas, 800.000 según el Ayuntamiento y más de un millón según cálculos propios, disfrutaron anoche de este evento multifacético en diferentes lugares de la polis.

Este éxito, similar al de años anteriores, no se debe al alcalde o a la calidad de las actividades programadas. La culpa de la movilización la tiene los ciudadanos madrileños. Necesitan fervientemente una excusa para pisar la calle, hacerla suya, reivindicarla, sin coches y sin la necesidad de tener que meterse en cualquier cuchitril previo pago con tasa abusiva por consumición. Y es que, además de poder pisar la Gran Vía, casi tocar la Cibeles o la Puerta de Alcalá –algo sólo puedes conseguir en medio de alguna manifestación o cuando España gana la Eurocopa– , la gente lo que ansiaba era poder salir por Madrid sin gastarse un duro. No porque no lo tenga, sino porque parece que hoy en día no puedes pasartelo  bien sin caer en el consumismo.

Y las cosas les fueron muy bien a todos, también a los bares y discotecas. Muchos de ellos estaban a revosar porque se ganaron, aunque sólo sea por un día, a aquellos cientos de miles de madrileños que cualquier sábado del año no saldrían a la calle porque se aburrirían con el plan establecido: Metro-fútbol en bar-cañas en bar-copas en pub saturado-timo en el tazi. Muchas horas metidos en pocos metros cuadrados y cansados de inhalar tabaco ajeno, atracados in poder requistar, soportado empujones, hablando a gritos o escuchando música muchas veces extraterrestre.

La Noche en Blanco se gana a ese colectivo, el que no sale los fines de semana, aunque sea tan sólo por un día. Por eso Madrid No Duerme solicita a Gallardón que dedique más Noches en Blanco en resto del año. Si ahora se convoca para despedir el verano, ¿por qué no es posible poner en marcha otras para festejar el inicio de la primavera, del estío o incluso del invierno?. No vivimos en Moscú, tampoco pasaría nada. Cuatro citas al año, ni más ni menos. Tampoco habría que gastarse millonadas, ni llenar la capital de una sobredosis de eventos. Con cuatro conciertos en la calle, otros tantos bailes, diversos ‘permormances’ y los respectivos cortes de vías –con un buen transporte público aparejado– tendría ganados a aquellos madrileños que no habitualmente no salen. Aunque los taxistas se quejen, como siempre….