Archive for the ‘Sucesos’ Category

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Alicia expulsada del Patio de las Maravillas

enero 6, 2010

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Me enteré por Alicia del desalojo del Patio Maravillas, la casa okupa más importante de Madrid en los últimos años. Pero, qué se movía por allí, os preguntaréis. Gente, mucha gente. Ése era el problema y quizá sea la solución del Patio. Decenas de personas entraban y salían continuamente de esa casa, situada en la calle Acuerdo de Madrid, en lo que ahora unos llamamos Malasaña, otros barrio Universidad y los más viejos el barrio de Maravillas. Por eso la casa desalojada llega este nombre. Allí unos dormían, otros realizaban talleres, otros simplemente iban a tomar algo, a escuchar música o a fumar porros en pleno centro de la city sin que nadie les tocaran las narices.

La denuncia judicial que provocó el desalojo la pusieron los propietarios del inmueble que, por lo que se ve, querían convertir la antigua escuela situada en el edificio okupa en una zona comercial. El dueño ha conseguido sólo lo primero, pero lo segundo ya no. Gracias al fuerte respaldo popular y conociendo que sus moradores no son los radicales de otros espacios okupados, el Ayuntamiento de Madrid ha prometido a los okupas que no recalificará el suelo, por lo que el inmueble deberá ser utilizado como recinto educativo o permanecerá vacío, como ahora, a riesgo de que vuelvan a entrar nuevos okupas, mendigos o lo que sea.

Por otro lado en toda esta historia están los vecinos. Los de verdad, es decir, los que dan ventana con ventana al Patio, que manifestaban estar hartos del trasiego. Hoy respiran más tranquilos, aunque siempre han negado ‘por lo altini’ que ellos no luchaban contra la okupación en sí misma, sino contra la suciedad, los ruidos y la inseguridad que generaban sus locos vecinos. Repetimos, decenas de personas, muchos de ellos con perros y flautas, llamando a la puerta a cualquier hora, dando portazos, meando en sus portales, bebiendo, gritando, consumiendo drogas y alcohol día sí y día también. Y eso, por mucho que intentaron ‘erradicar’ los responsables de la casa Maravillas, ocurría frecuentemente. ¿Se le fue de las manos el proyecto? Quizá, por lo menos eso es lo que opinan desde las instituciones municipales, inundadas a quejas vecinales.

Luego hay otros ‘vecinos’ que están de acuerdo con el Patio, aunque no vivían cerca. Ecologistas, ciclistas, antisistemas y entidades sociales lo apoyaron porque su labor colectiva era intensa y positiva, con decenas de talleres gratuitos de todo tipo, cineforum y también, no vamos a negarlo, un bar ilegal y clandestino en su interior con el que se autofinanciaban. Mi amiga Alicia era una de sus usuarias. Llevaba allí a sus amigas de Erasmus, cansada de que le dijeran que en Roma había cientos de divertidas casas okupadas. Un día con unas, otro día con nuevo juppies modernetes o bohemios con profesiones liberales se mezclaba allí los fines de semana hasta las tantas con rastas, hippies, punkis y antiglobalizacioneros, unas veces a ver conciertos, a tocar timbales, otras a participar en espectáculos varios, otra fuente clara de conflictos en el barrio.

Ahora parece que la pelota está en el tejado de Gallardón. Mientras, los expulsados del Patio de las Maravillas dicen que seguirán okupando, y así lo han hecho ya, para seguir su labor. También comentan que la concejal de Urbanismo, Pilar Martínez, se comprometió a darles cobijo antes de Navidad, conociendo con el inminente desalojo. Trámites burocráticos de por medio retrasarían esta acción durante varios meses pero, en caso de ponerse en marcha, sería de las primeras veces que una institución negocia con unos okupas para que, desde la legalidad, continúen desarrollando actividades en beneficio de la comunidad en un espacio municipal cedido. Si llega el caso, la filosofía okupa, fiel a sus principios, ¿aceptaría dicha ayuda? En este caso el pelotari no llevaría traje ni corbata… Sin embargo, Alicia no lo ve claro:

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Álvaro Ussía, el crimen que cambió la noche madrileña

noviembre 14, 2009

Un sábado como el de hoy hace un año un adolescente de 18 años llamado Álvaro Ussía moría tras recibir una paliza propinada por varios porteros de la ex discoteca cool Balcón de Rosales, situada junto al Teleférico madrileño. No era la primera vez que unos puertas golpeaban a un cliente o se tiraran encima de él como si fueran unos matones. Pero en esta ocasión el chico murió aplastado. Un joven que además era muy querido por sus compañeros de un prestigioso colegio madrileño, que se movilizaron rápidamente para denunciar tan vil homicidio. La prensa reaccionó rápidamente. Juventud, alcohol, muerte, noche y porteros era un cóctel demasiado explosivo para no indigestarse.

alvaroussiaLos políticos, como de costumbre, reaccionaron en caliente y tomaron medidas urgentes, lo que reflejó, una vez más, su desconocimiento de la vida nocturna madrileña. Y es que no la conocen y no quieren entender. Este blog precisamente nació como una ventana que airea lo que pasá cuando en las calles cuando la mayoría duerme y cuando los políticos se duermen en los laureles. Por supuesto que ellos salen, pero a sus restaurantes elitistas, estrenos invitados de obras de teatro y nada más pagano. No se les pide que conozcan de cabo a rabo los vericuetos de la noche, pero al menos deberían encargarse de saber cómo se mueve.

A raíz del caso Ussía, el Gobierno regional, mejor tarde que nunca, impuso que los porteros pasasen un examen teórico y psicológico para poder ejercer. Además, en una medida muy acertada, prohibió que tuviesen antecedentes penales. En los dos exámenes celebrados hasta el momento casi 3.000 personas han conseguido la acreditación. Otra cuestión es que sean muchos más los que cada noche trabajan en la puerta de garitos y discotecas sin el correspondiente carné y los que continúan discriminando, tratando groseramente y chuleando a los potenciales clientes con total impunidad.

Más controvertida fue la posición del Ayuntamiento de la capital. Tras la muerte de Ussía, Gallardón empezó por cerrar el Balcón de Rosales, una local que tenía en su haber más de 50 denuncias de mal funcionamiento de todo tipo o incluso una orden de ciere que nunca se llegó a ejecutar. Los medios de comunicación destaparon el desastre administrativo en la gestión de las denuncias y de las licencias de actividad de las discotecas (caso Guateque bis). Y el alcalde, poco amigo de las modernas y no tan modernas formas de diversión de la plebe, precintó locales tan míticos como La Riviera, But, Moma, Ananda o Macumba, entre otros. La jugada fue tan precipitada y prejuiciosa que esta última macrodiscoteca volvió abril una semana después tras una resolución judicial.

Madrid se había quedado sin La Riviera, una de las pocas salas de conciertos con las que hoy cuenta la capital. La caza de brujas había comenzado. Cada semana se conocía el cierre de un nuevo pub por cualquier deficiencia, conocida anteriormente, pero ejecutada curiosamente ahora. La Policía empezó a entrar en los garitos, a pedir los papeles, a controlar con más exhaustividad los horarios y a tocar aún más los cojones a dueños y clientes. Incluso, los espabilados de la SGAE aprovecharon la ocasión y accedieron a algunos clubs para controlar si lo que pinchaba el DJ era legal. En fin, un certero golpe de fuerza a la noche, que entró en parada cardiorrespiratoria en los últimos meses del año pasado.

heaven2Para colmo de males, en enero un portero y un joven relaciones públicas de la sesión Heaven de la sala Palace fueron acribillados a balazos en plena puerta del local, crimern relacionado con las mafias búlgaras que controlan precisamente la seguridad en este tipo de sitios. La presión era tanta que se vio la primera manifestación de porteros de discoteca de la Historia. Pero la la cosa no acabó ahí, ya que un mes después una redada, de las varias que se pusieron entonces en marcha, acabó con la detención de más de 30 personas por diferentes delitos y varios kilos de coca, hachis y popper requisados en la misma sala Palace que, lógicamente, acabó chapada.

Tras un invierno negro, la sociedad civil comenzó a reaccionar. La falta de control y seguridad de los establecimientos de ocio nocturno no la podían pagar los ciudadanos normales, ávidos de música y diversión. Así, se crearon diferentes plataformas para defender el estilo de vida nocturno pacífico y sin altercados, una noche madrileña variada, segura, más barata y con espacios suficientes para la música y la cultura. No se resistían a quedarse en casa los fines de semana y una necesidad muy demandada no sólo por los jóvenes, sino por los turistas que visitan la ciudad. A día de hoy, aunque la mayoría de las salas clausuradas consiguieron volver a abrir, continúan en esa batalla. Las consecuencias de la dramática muerte de Álvaro Ussía dieron un duro golpe a la noche, pero quizá tamibién abrieron una senda para que los políticos conocieran los problemas de la noche madrileña y entendieran la importancia de revitalizarla. Así sea.

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Incendio en el Lhardy, memoria viva de Madrid

octubre 1, 2009

Ropero de empleados, foco del incendio“A través del espejo de Lhardy‚ nos esfumamos en la eternidad‚ entramos y salimos del más allá”, decía Azorín hace más un siglo. Despercibido para el gentío, que se afana en llegar desde Sol hasta el Congreso sin comerse una zanja o toparse con alguien, se encuentra el Lhardy, uno de los restaurantes con más solera de la capital. Esta mañana, un incendio originado en un cuadro eléctrico afectó a tres salones de la primera planta del local. La rápida actuación de los Bomberos evito que las llamas hicieron más daño, a pesar de que el combustible fósil (casi todo madera) era altamente inflamable.

La historia del Lhardy se remonta a comienzos del año 1839, cuando un ginebrino con este apellido se aventuró a abrir en la capital del Reino un restaurante, el primero de lujo, que combinara a partes iguales europeismo y tradición. La Europa de vanguardia se podía ver, por fin, representada en el Lhardy, tanto en su usos y costumbres como en lo que a sus nuevas tendencias culinarias se refería. Entre otras modernidades introdujo el precio fijo en un menú o las mesas separadas. Y pionero en admitir la entrada de damas sin compañía masculina. En 1916 la bailarina Mata-Hari fue apresada por espía poco después de comer aquí.

En la primera mitad del siglo XX sus salones escucharon múltiples conspiraciones y conciliábulos. Mismamente, Primo de Rivera celebraba aquí sus reuniones durante la dictadura. También en el Lhardy se decidió el nombramiento de Alcalá Zamora como presidente de la II Republica. Los espejos de los salones fueron protegidos durante la guerra civil española con unos tablones colocados delante. Hoy en día su cercanía al Congreso atrae a sus recargados habitaciones –públicas o privadas– a varios diputados y senadores cada día, al igual que a muchos mundanos a la pastelería de la entrada, que conserva desde el primer día.

Un restaurante, nacido del espíritu más europeístas ha terminado siendo uno de los mas castizos. Y todo gracias a Canalejas, que le invitó a apostar por los platos más nuestros. Desde entonces sus cocidos y caños son admirados por nativos y visitantes, aparte del exquisito servicio y la alta calidad de las materias primas que ofrecen. Todo sin perder la esencia de casa familiar. “Este negocio lo hemos transmitido de generación en generación”, comentó a Madrid no Duerme Mercedes Novo, su amable gerente.Carrera de San Jerónimo, número 8

Es uno de los lugares de Madrid donde parece que no pasa el tiempo. Tanto es así que en 1943 se celebró la llamada ‘cena de final de siglo’, en la que sus participantes iban vestido con trajes típicos del XIX y está prohibido hablar de cualquier tema de la centuria pasada. Propongo una nueva celebración de esta cena en 2009; sin poder hablar de móviles, ni Internet, ni Gran Hermano. Damas y caballeros: seria interesante. Eso sí, preparen la cartera porque los precios no serán del siglo XX, sino del XXII.