h1

MMX: la mayor fiesta será en Año Nuevo

diciembre 26, 2009

Madrid no duerme estuvo en la fiesta. Descubré qué paso pulsando aquí

Fiestas de Nochevieja en cotillones y otros antros de Madrid y también en Supermartxé

Desde hace unos años la fiesta más grande de estas navidades no se celebra en Nochevieja, sino en Año Nuevo. Y para celebrar 2010 aparece Space of Sound Festival, en el recinto Telefónica Arena de la Casa de Campo de Madrid. El lugar se diversificará en el escenario principal, el satélite, el pabellón de cristal, el basement, la cafetería y una carpa instalada en el exterior, todos habilitados con gran cantidad de barras e incluso un puesto de Telepizza. Además, una línea de autobuses propios cubrirá el recorrido de vuelta al centro de Madrid.

Este año 2009 Space of Sound ha cumplido quince años consolidándose como una de las marcas de ocio más longevas de Europa, aunque el festival de Año Nuevo nació en 2007 y ha ido consolidándose año a año gracias, como no, a un auncio de televisión, que multiplica por diez la efectividad de cualquier evento. El público es variado, pero sobre todo gran súbdito de la electrónica, ya que cualquiera no es capaz de pagar casi cien euros para entrar. Según los datos de los propios organizadores, el 7% de los asistentes al festival son extranjeros y un 33% de fuera de la Comunidad de Madrid. Otro dato importante para los que queráis conocer el ambiente: la mitad del público está en la franja de los 18-25 años, pero eso no acompleja a los que pasan de los 35, que conforman ya más del 10 por ciento de los asistentes.

El año pasado

En los pabellones Madrid Arena y en el palacio de Cristal actuará Sasha Richie, Deadmaus, Steve Lawler, Groove Armada, Simon & Shaker, José González, Pablo Kopanos, Texthu Lacroix, entre otros. En las salas Basement y Satélite pincharán Mirror Miguel Mendoza, Tiga Ascii, Chris Liebing Dali y Dinamite, Ellen Allien Miz Overflow, Thomas Muller, Sweeter Beat, Marc Marzenit, Rubén Montesxo, Tony Méndez y Kaze. Por último, en la sección Carpa y Cafetería actuará Wally López, Álvaro Cabana, Chus y Ceballos, Ismael Riva, Javi D’Perro, Óscar de Rivera, Álvaro Espinosa, Lady Margo, Lydia Sanz, Andre Vicenzzo, Markus.

Además de la música habrá montajes de escenarios, escaleras, pasarelas, pantallas gigantes, sonido, estructuras de truss, zonas vip, sofás, cientos de metros de barras, cableados, cámaras frigoríficas, taquillas informatizadas y control electrónico de las entradas. Así será más difícil que ocurra lo del año pasado en la fiesta Heaven del Palacio de los Deportes, donde una avalancha en la salida acabó con la pérdida de decenas de abrigos y cazadoras. Space of Sound 2010 quiere convertirse en una antigua vacanal romana y así llevará el título MMX. A partir del 1 de enero a las 12 horas abre el espectáculo. Hasta el precio impone: 100 en puerta. Impresionante en todos los sentidos.

Anuncios
h1

Los políticos madrileños también bailan por Navidad

diciembre 23, 2009

La nueva casa de los socialistas también tiene sus propias fiestas

La Navidad es una de esas épocas en las que se relajan las rigideces propias de un cargo político. Buena cuenta de ello lo dieron varios políticos de renombre madrileño este martes. Después de votar los Presupuestos regionales, un grupo de gitanos llegó a la Asamblea de Madrid y empezó a cantar y a bailar villancicos al estilo flamenco que sólo ellos saben. Y esto atrapó, entre polvorones y anisetes, a algunos diputados. La portavoz del grupo socialista, Maru Menéndez, arrancó con algunos pasos navideños, y poco le faltó a la presidenta de la Cámara regional, Elvira Rodríguez, para hacer lo propio, pero la vergüenza le pudo más.

Por la tarde, Esperanza Aguirre tuvo su turno en la Real Casa de Correos con Pitingo, sí, otro gitano, pero reconvertido a todo tipo de músicas para ampliar su público.
De noche también hubo guateque. Cada año, la Comunidad de Madrid ofrece un cóctel navideño a los periodistas que han seguido sus decisiones, antojos o discusiones. Y este año (¿y cuál no?) ha sido especialmente prolífero en informaciones sobre la Comunidad de Madrid: crisis, Gürtel, espías, el mosqueo con la mano derecha de Gallardón y otras decenas de polémicas que puede aburrir comentar.

Una de las tradiciones de este encuentro es el regalo a la presidenta regional, un obsequio siempre con doble intención, como los calcetines del año pasado, en recuerdo de otros con los que dijo que pisó sangre en los atentados de Bombay. El año antepasado, 2007, los periodistas deleitaron a ‘la rubia’ con un helicóptero teledirigido, con el que jugó largos minutos. Todo venía porque días antes había salido ilesa, pero más fresca que una lechuga, de un accidente en helicóptero, en el que también viajaba Rajoy, que, por el contrario, salió del siniestrado vuelo con varios dedos rotos y una cara de susto para no olvidar…. Esta vez le regalaron a la mandamás matritense unos horteras y altísimos tacones rojos de ‘drack queen¡, que ni corta ni perezosa se puso toda la noche. El presente respondía a su inédita afirmación de que sólo da declaraciones con calzado plano. En fin, una ocurrencia más de esas a los que nos tiene acostumbrados.

Pero la presidenta se marchó pronto del sarao, que continuó bajo la batuta del consejero de Sanidad, Juan José Güemes; y del de Justicia e Interior, Francisco Granados, que fue el que más tiempo aguantó. Por eso estaba en su casa, en la sede de Pontejos. De hecho, sus guapas y eficientes chicas de prensa le dedicaron a coro ‘En tu fiesta me colé’, de Mecano. Y es que su jefe se lo curró, con la instalación de un karaoke, en el que muchos periodistas y cero políticos corearon y bailaron este tipo de canciones que se llaman ‘de toda la vida’. Vamos, las que todos nos sabemos de pe a pa tras años en verbenas y charangas de pueblo.

Entre el cóctel, la bebida y unas oportunas gominolas, la fiesta fue tomando cuerpo, a pesar de que contó con menos asistentes que años anteriores. La fecha, un martes, y la lluvia tuvieron alguna culpa del descenso de público. La otra es que este año (como el pasado con la crisis) la Comunidad no obsequió a sus invitados con regalos. El Ayuntamiento, con la misma excusa, canceló su tradicional reducido ágape navideño. Lo que no podrá negarse a los organizadores del acto del martes, de compadreo entre el primer y el cuarto poder, es que saben lo que gusta a los plumillas tipo. Y es que tras la fiesta, que cerró a una hora prudente para no contravenir, digo yo, las normas municipales sobre el dichoso ruido, los más valientes continuaron la jarana en un pub de La Latina. No os preocupéis, Cristina Tárrega, después de caramelear con algún político sanitario, se fue antes.

h1

Nochebuena alternativa: cásate o algo

diciembre 21, 2009

Nochebuena hace años que dejó de ser la fiesta de la familia en la nadie salía de su casa y había que aguantar a mucho tonto compartiendo un mantel. Hoy se sigue cenando y sigue habiendo familia, por supuesto, pero los más jóvenes y los que pasan de moñeces no dudan en meter a sus padres en la cama y salir a tomar algo. Hoy una compañera de trabajo me recomendó pasar una noche rockera y original.

Pero tenía problemas. Las referencias que me dio estaban muy desactualizadas. No importa, Raquel, ya he encontrado tu sitio: el especial Nochebuena de Viva las Vegas, en la sala Yas’ta, en el número 10 de la calle Valverde. Una música variada que abarca desde el swing, el jazz y el cabaret de los 30, pasando por sonidos del rock clásico de los 50 con rockabilly. Sonido garage, soul y rythm’n blues de los 60-70, punk clásicos de los 80 y funk que pretenden recrear los clubs y cabarets de Estados unidos. Además, todas las parejas o tríos que quieran se podrán casar por el rito de Elvis. Así lo contaba mi primo Roberto hace unos meses para el móvil del Bobby. Merece la pena verlo.

A la misma hora y al mismo precio, es decir, a partir de las 00.30 horas y por 10 euros la entrada con una copa, abre Marula, un clásico de la calle Bailén, sobre todo para mover el esqueleto los domingos. También podéis acercaos a la sala Charada, en la calle la Bola, 13. Un poquito de deep-house y electro-funky para desestresarse de tanta reunión familiar sienta muy bien.

Nochebuena sigue siendo un día de tradiciones y, si queremos echar la vista al pasado, cambiando bruscamente de ambiente nos vamos a la Nochebuena Radical, en la que sólo pincharán la “vieja” música zapatillero de 2000 a 2005. En la sala Macumba, en la estación de Chamartín. El llamado ‘oro viejo’ también sonará en la sala Specka, en la avenida General Perón, lo que llaman sonido de Valencia de la vieja escuela.
La vanguardia estará en Nochebuena en la sala Maxime, en la Ronda de Toledo, con techno house de Abel Ramos y David Berna. Eso sí, no vayáis con un mínimo de alcohol en la sangre porque no os dejarán pasar. Por último, en la sala Cassete Club, en la calle Tetuán, ofrecerán por 12 euros la entrada y hasta las seis de la mañana minimal y electrónica de lo más moderno.

Otra alternativa son las fiestas privadas. En unos días en los que los ayuntamientos se preocupan por sus viejecitos y les invitan a pasar gratis esta noche en algún asilo (como si el resto del año no existieran), los ‘singles’ de Madrid se reúnen y celebran estas fiestas tan poco dadas a la soledad en las decenas de web que han surgido al efecto. Algunos, directamente quieren sexo y no es difícil encontrarse con anuncios clasificados que celebran orgías de Nochebuena. La última será en un chalet de las afueras de Madrid a 160 euros el chico y gratis las chicas. Una discriminación positiva que, eso sí, exige buen cuerpo y un máximo de diez personas. Y yo que pensaba que era de esos días del año que no había sexo ni en las televisiones locales más petardas…

h1

Cenas de Navidad, pocos búhos y taxistas cabreados

diciembre 17, 2009

Arranca un fin de semana lleno de cenas de Navidad y de empresa por las calles de Madrid. Mucha crisis, pero las ríadas de gente siguen lanzándose a la calle, haga frío o calor. Y aunque este tipo de celebraciones son un clásico, en esta última década han crecido como la espuma. Hoy en día, parece que uno no es nadie si no tiene cuatro o cinco cenas diciembreras con amistades y compañeros de curro. Los señores de la restauración lo saben muy bien e inflan un poquito más los precios del menú en estos fechas. Un reciente estudio de la asociación de hostelero de ‘La Viña’ señala que el comensal medio pagará entre 35 y 50 euros este año. Si tú eres de los que pagas menos, que sepas que otro pringado en otro punto de la city está abonando la diferencia.

La dichosa crisis perjudica al usuario. A menos cestas, menos jamones, más paletillas, menos vino y más sidra. Y claro, también menos cenas pagadas por los jefes. Que cada uno acoquine lo suyo y punto. Éste es el espíritu navideño, el compartir, pero sólo gastos. Luego hay que enfrentarse a la cuestión de aguantar a los jefes, sus chistes y sus gracias. Un tópico, en muchos casos porque al final cada uno se monta sus corrillos y punto. Si al final son ellos los que tiene que integrarse, o por lo menos intentarlo. La solidaridad entre los trabajadores se consigue mucho más fácilmente, precisamente a base de muchas quejas comunes.

Colas en Morocco, el local más absolutamente petardo de Madrid

Y entonces es cuando empieza el problema. ¿Dónde va tanta gente junta, que casi nunca sale de fiesta junta, y que tiene gustos diferentes? Normalmente, entre esperar a fulanita, acompañar a menganito que siempre quiere irse el primero y decidir dónde entrar se va media noche, y a la intemperie. Decidido el lugar, lo normal en el centro en esta época es que el garito esté lleno, haya colas largas colas (como las de la foto en el Morocco) y/o te cueste un pastón la entrada. Mientras, otros cuantos se perderán por el camino o se irán intencionadamente a otro local más afín. Una vez dentro, aglomeraciones y abrigos en la mano. Después, una copita… y a bailar. Como en todo grupo humano de esta generación 2.0, siempre habrá una persona (mujer) que se encargará de retratar todos los movimientos de la noche. No hay escapatoria, van a inmortalizar las estupideces propias y ajenas, visto así, todo un consuelo. Y además, ya no hay que esperar a después de Reyes para la vergüenza. Con Facebook y Tuenti las tienen en directo.

Llegan las tantas de la madrugada y se acaba el encuentro. Pero en Madrid, sobre todo en este fin de semana previo a Nochebuena, la aventura continúa en la calle. Si tienes la suerte de vivir cerca, lo recomendable es ir andando a tu casa esquivando, eso sí, los borrachos, las putas, los chinos, los niñatos y los entrajetados ya sin corbata que deambulan por la Gran Vía. Un nimio problema si lo comparas a la ruta del que vive en un barrio alejado. Una opción para sibaritas o números primos son los taxis. Hay que tener en cuenta que el centro es una ratonera (Madrid es de las pocas ciudades europeas con atascos nocturnos) y también que están cabreados, muy cabreados últimamente. Vamos, que tras los piquetes y la huelga salvaje de este jueves, pueden morder y contagir su rabia neardental.

Entonces, sólo nos quedan los búhos. Rápidos y eficientes en otras épocas del año, se convierten estos días en toda una ratonera. Llegados a Cibeles, los mismos montones que había flanqueado el que antes se fue andando se apostan ahora en las paradas de los autobuses nocturnos. Cuando llegan, nadie respeta nada y la ley del más fuerte o la del más caradura es la que rige. Así, peleas, gritos, pisotones, disgustos para tomar un trayecto claustrofóco, lento y desagradable.

Adoro los búhos, pero recomiendo esperar la apertura de Metro, ya que sigue cerrando uno de las noches de los fines de semana con las calles más concurridas del año. Esta conclusión, fruto de la observación continuada en el tiempo y no de la estadísticas, es otra de las cuestiones que no han llegado aún a la mesa del Ayuntamiento y eso que se gastan miles de euros todos los años en recopilar datos y hacer anuarios. De otra manera no se entiende que el servicio de búhos no aumente sus frecuencias y vehículos. Otras veces invito a los políticos a que salgan a la calle y escuchen. Esta vez lo tienen más fácil: abran la ventana del Palacio de Telecomunicaciones y vean.

h1

Ohm, los bajos fondos de la nueva sede del PSM

diciembre 14, 2009

Si te gusta, colabora votando por Madrid no Duerme en el concurso ‘Un año, un post’

Érase una vez el Partido Socialista de Madrid (PSM). Desde hace casi 15 años no pillan cacho en la Comunidad de Madrid y desde hace 19 en el Ayuntamiento de la capital. Su objetivo es acercarse a la ciudadanía y claro, desde una sede de la calle Fleta, en el barrio de San Blas, poco se puede hacer. Por eso han decidido trasladarse a Callao, a tres minutos andando y todo recto de la Real Casa de Correos, sede del Gobierno regional. El líder de la oposición madrileña, Tomás Gómez, quiere mirar desde la ventana y ver el reloj de la Puerta del Sol, o al sillón de la propia rubia, quién sabe. Un poquito más lejos le pilla la nueva casa de Gallardón, en el Palacio de Santa María de las Telecomunicaciones, quizá porque esa institución la ven más imposible de ganar mientras siga el optando a la Alcaldía al ‘faraón’. Un traslado desde la Casa de la Villa que, por cierto, mucho criticaron hace dos años los socialistas para luego caer en la misma tentación: estar en Centro.

Y es que nadie con ganas de poder se resiste a acariciar el centro, sobre todo si es el político. Ayer unos críticos del PSM comentaron que la nueva sede es pequeña, disfuncional y con un alquiler de más 15.000 euros al mes en plena crisis a abonar a la Asociación de la Prensa de Madrid…Pero qué mas da. Estás en el centro y punto, eso es lo que importa. Porque tener un amplio local desangelado con una sala de prensa mal hecha y en una calle perdida de la mano de Dios en un polígono industrial podrá ser un lugar apropiado para IU, pero no para el nuevo socialismo de Gómez. O algo parecido debieron pensar las mentes que rodean a Gómez o, como los denomina Nino Olmeda (reputado periodista de la Asamblea de Madrid), los hongos que le crecen al albor del calor y de la humedad.

Pues bien, desde la semana pasada los socialistas madrileños están en la segunda y tercera planta del Palacio de la Prensa de la Plaza del Callao, 4. Sí, en el mismo edificio donde están los cines, pensaran los diurnos; y sí, en la Ohm, pensarán los nocturnos. En realidad se trata de la sala Bash. Ohm es su sesión más conocida. Una discoteca que abrió en los años 70 en la planta baja del edificio bajo el nombre de ‘Windsor Gran Via’ y sus propietarios eran la familia Reyzabal, propietarios del desaparecido edificio Windsor.

La sala se diversifica en varias sesiones. El miércoles dedican el lugar al R&B, al funky y al rap. Un género cada vez más querido en Madrid, por lo que el local se llena con un público hiphopero y mucha raza negra. Los jueves, Club7, con música minimal, techno y electrónica y público vanguardista, joven y moderno. Los viernes y los sábados son para Ohm: música house cansina y rayante por momentos y con público heterogay (de hecho atrapó a todos los que iban a a la fenecida Pasapoga) con un claro objetivo: ligar. La sala no es muy grande, tiene dos barras, una planta con una pista circular en el centro y alrededor zonas de asientos y lugares para gogós con estilos de baile rocambolescos. El techo es bajo y si hay mucha gente te puedes agobiar un poco.

Aparte del elevado nivel de hormonas en el aire, la otra características y quizá causa principal de lo primero es la cantidad de encocaos y sustancias que se consumen; y no sólo en los servicios que, por cierto, sorprenden en tamaño en relación con la sala. Otro inconveniente es el precio: 12-14 euros a partir de las 2-2.30 horas (antes gratis o descuentos por copas), que es cuando se llena la sala y comienzan las colas de estrafalarios que invaden esta primera parte de la Gran Vía. El ambiente es muy parecido los domingos, en la sesión Week-en, donde se acumulan los destroyer para apurar el fin de semana. A las 6 de la mañana cierra sus puertas, aunque siempre se acumula gente charlando hasta el amanecer. Un par de horas después, mientras se reúne la Ejecutiva del Partido Socialista de Madrid escaleras arriba, las cloacas de la sala Bash se limpian. Tema del día: La juventud y la crisis………… Bajen y vean.

h1

Nochevieja en Supermartxé

diciembre 11, 2009

Con la colaboración especial para Madrid No Duerme de Vanessa Bazán

Conocidos ya los cotillones de la A a la Z, es hora de hablar de alguna macrofiesta de Nochevieja. Grandes discotecas acogen grandes celebraciones. Éste es el caso de Supermartxé, el 31 de diciembre de 2009, en Fabrik. La sesión, una de las más reputadas de Ibiza en verano, desembarca en la capital de octubre a mayo. Para hacernos una idea del espectáculo nos retrotraemos a la Reentré de la fiesta a finales de octubre:

Llegar a Fabrik no es fácil. En cada fiesta Supermartxé contratan un servicio de autobuses para trasladar a todos sus incondicionales a un módico precio de dos euros. Eso sí, se prohíbe que transporten bebidas, salvo agua. Así les obligan a que las consuman dentro, a un precio ya no tan apetecible de 9-10 euros la copa. Por eso, como en todas las fiestas Fabrik, cientos de jóvenes utilizan el aparcamiento en improvisado botellódromo. Litros de alcohol y otras sustancias corren por las venas de los fiesteros antes de entrar a la discoteca más grande de Madrid.

Sus espectáculos están llenos de acrobacias con motos y bicicletas en el aire, mientras vari@s gogós animan las fiestas, con megatrón y una música envolvente y muy happy. Los baños dejan paso al buenrrollismo de la pista, ya que una vez más, están repletos y concentrán a todos los que van a cargar y a descargar. En los reservados, parejas en plena fogosidad dan la nota en los sillones que rodean la pista central, juegos de niños comparados a la sesión Pornostar de finales de noviembre. Las escenas sexuales reales estuvieron presentes y se repetieron en todas sus variantes. El público, también heterogéno, entre pokeros, juanis, bakaletas, modernos, gays y universitarios, que pagan, encantados, los 35 euros de forma anticipada o los 40 o algo más en la puerta.

En Nochevieja, Supermartxé abre sus puertas prometiendo pantallas de leds, láser show con 7 multicolores, motores, ascensores hidráulicos, cañones de confeti (que dejan el suelo hecho una pena), globos, performances, speaker en directo, vocalista de excepción y conexión en directo con otras fiestas Supermartxé en el mundo: Ibiza, El Cairo, Londres, Bruselas, Miami y París, entre otras. El precio a día de hoy se sitúa ya por 36 euros (sólo una consumición), aunque aún quedan casi mil entradas por cubrir. Y unos consejitos para que a nadie se le atraganten los churros de Año Nuevo: los autobuses atestados de gente impiden que el regreso sea rápido y cómodo. Lo mejor, si coges el coche, es que alguien no beba y conduzca, porque los controles policiales están garantizados en las salidas. Y si eres tía, llévate unas zapatillas en el bolso, porque los tacones entre tanto confetti, baile y megatrón se quedan pegados al suelo.

h1

Prebotellón en el Metro

diciembre 9, 2009

Si te gusta, colabora votando por Madrid no Duerme en el concurso ‘Un año, un post’

M2, el suplemento madrileño del diario El Mundo abre hoy sus portada con el botellón en el Metro de Madrid, un fenómeno que asocia a las bajas temperaturas. Sin embargo, ya desde hace varios meses se viene viendo esta práctica en el suburbano madrileño. Se trata en realidad de un prebotellón, que comienza sobre las 22.30-23 horas, cuando cientos de adolescentes y veinteañeros salen de fiesta cada noche y toman el Metro, apurando la prohibición de comprobar bebidas alcohólicas a partir de las 22 horas. Una norma horaria que suelen saltarse algunos de los chinos de Madrid, que ni llevan reloj ni han pedido un DNI en su vida y que suelen concentrarse en las típicas zonas botelloneras.

Ansiosos, muchos de los jóvenes no se pueden resistir a tomar la primera copa en los convoyes. Con el hielo y los vasos de tubo recién comprados, sacan la bebida y se rocían un poco de alcohol que comparten con sus amigos. Una forma más de pavonearse ante las féminas, de hacer algo ‘rompedor’ y ‘lleno de adrelanila’ para ellos. Tampoco es difícil ver en estos especiales desplazamientos un cigarro o la elaboración de algún porrillo.

Y claro, junto al alcohol van los gritos, los berridos y la música de los móviles a tope, lo que molesta a los viajeros más maduros, que no dan crédito a lo que están viendo. Los botelloneros del suburbano se hacen dueños de una esquina y se hacen fuertes ante los próximos grupillos de chavales qe van montando al vagón en las siguientes estaciones. Una mirada, un gesto o un comentario pueden desembocar en una discusión, aunque en la mayoría de las ocasiones se queda en amago. Tampoco falta la versión contraria, es decir, el colegeo entre gente desconocida en torno al alcohol. Vamos, lo que es un botellón de toda la vida, pero esta vez en movimiento.

La ausencia de vigilantes de seguridad es notable e incluso afirman desconocer el problema. El personal de la limpieza tampoco es consciente de esta situación, ya que los jóvenes no dejan mucha suciedad a su paso. Son las primeras copas, no van borrachos y los vasos hay que mantenerlos. Eso sí, se quejan de que salidas de estaciones como Ciudad Universitaria, Moncloa, Guzmán El Bueno y algunas de Metrosur acumulan los desechos de esta práctica alcohólica: plásticos, vasos y botellas.

El Metro de Madrid ni sabe ni contesta y dice no conocer quejas de usuarios o reclamaciones de usuarios. Eso sí, si pueden utilizarlo de argumento contrario a abrir el Metro por las noches los fines de semana lo utilizarán sin reparos, tras la vergüenza del aumento a 9 euros el precio del billete de Metrobús para el año próximo. Recuerden, la primera copa ahora se toma en el Metro: de 10 a 12 de la noche los viernes, sábados y vísperas de festivos generalmente en la líneas 1, 10, 6 y MetroSur.