Posts Tagged ‘Callejeando’

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Por la peatonalización nocturna de Huertas

noviembre 21, 2009

Hace unos años la pequeña calle Huertas fue peatonalizada dentro del Área de Prioridad residencia del barrio de Las Letras. Luego otras calles como Montera, Arenal y Fuencarral y otras pocas más le siguieron. El resultado ha sido un éxito, ya que los peatones disfrutan más de la vía pública y los comercios de la zona se benefician de esta mayor tranquilidad. Menos contaminación y menos ruido son otras de las repercusiones. Las medidas que favorecen al peatón frente al coche siempre son acertadas, aunque el Ayuntamiento las utilice como una mera propaganda. En las pasada legislatura las calles peatonalizadas se contaron con los dedos de uan mano, mientras que para contar el número de kilómetros de túnel de la M-30 construidos y los millones de euros gastados y endeudados habría que ir acudir a un vagón de metro a la hora punta.

Preocupados por el lamentable estado de movilidad del barrio de Huertas, y ante la insuficiente peatonalización de la calle que lleva su nombre, en las noches de los fines de semana se hace ya necesario circular libremente y sin coches por los accesos a la Plaza de Santa Ana desde la Puerta del Sol. No es posible que las riadas de personas que cada fin de semana van y vienen de la zona tengan que lidiar, cual sanfermín cualquiera, con decenas de vehículos que se cuelan en la ratonera. Ni que decir tiene que la situación para las personas impedidas o minusválidas es aún más penosa.

Calles estrechas, llenas de bares con porteros en la puerta, con filas de personas esperando, con gente entrando y saliendo. Vías con borrachos haciendo eses, otros simplemente el payaso, guiris desinhibidas, relaciones públicas dando flyers e intentado captar clientes. En fin, una maraña de personas en movimiento y en pequeños círculos paradas, una situación totalmente incompatible con la libre circulación de cualquier coche. A pesar de todo, los siniestros de tráfico son escasos por la ínfima velocidad a la que puedan llegar los coches. Eso sí, las broncas entre peatones y conductores se suceden y a veces llegan a las manos.

Una vez más los taxistas pondrán el grito en el cielo porque no puedan llevar a sus clientes a las mismas puertas de las discoteca. Basta que sepan los propios usuarios que si les dejan en la plaza de Canalejas tardarían menos andando o haciendo el pino que el mismo trayecto en taxi. Territorio vedado también para la cantidad creciente de jovencitos que utilizan el coche y sus amplificadores para pasearle por el barrio atrayendo a las féminas con la música más in del momento. Chulitos de playa, pero con coche en vez de cuerpo que lucir y con tunning en vez de personalidad que aportar.

La concentración humana y, por tanto, la prioridad de peatonalización, se centra en las calles de la Cruz, Núñez de Arce, Príncipe y Echegaray. Quizá no hay tantas modernillas tiendas de ropa como en Fuencarral o no tengan el renombre de Arenal o el efecto propagandístico de Montera, pero son el espejo de lo que más tarde transmitirán los miles de turistas que cada año visitan la ciudad. Porque no nos engañemos, señor alcalde, no sólo van al Museo del Prado, al Retiro o hacerse fotos por Gran Vía. Por la noche no faltan a la cita, y así se nota, de las cervecerías y garitos de la zona de Huertas.

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El putiferio ‘trans’ de la calle Fuencarral

octubre 18, 2009

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A veces los vecinos dan en el clavo. Sí, son esa categoría de personas que tras un asesinato en el edificio empiezan a contar una película o apuntar al posible culpable con todo lujo de detalles. Los hay de dos categorías: los de “ya se veía venir” y los de “pero si eran muy normales”. Me refiero –perdón por la divagación– a los residentes de la calle Fuencarral de Madrid, que ya avisaban hace un año que su peatonalización atraería a muchas prostitutas. Lógicamente, trabajarían con más tranquilidad y serían más visibles a atrapar posible incautos.

Meretrices trans en calle Fuencarral este sábado. Fuente: Madrid no Duerme

Meretrices trans en calle Fuencarral este sábado. Fuente: Madrid no Duerme

Y así ha sido. Desde hace unos meses unas cuentas lumis se han apostado bajo los portales y las farolas de esta calle. Una vía que se ha convertido en los últimos años en una de las más transitadas de la city después de Preciados, Carmen y Gran Vía. Las tiendas de ropa más fashion se han abierto camino arropadas por el petardeo de Chueca y el moderneo de Malasaña. La peatonalización es beneficiosa porque amplía las alas al peatón, aunque siempre hay quien se queje de que no puede llevar las maletas hasta la puerta de su casa.

La calle Fuencarral merece varios posts. Su estrechez y la cantidad de gente circulando impide al paseante captar con atención todo lo que encuentra a su alrededor: tiendas, graffitis, tiendas, restaurante, graffitis, tiendas… Tu disco duro no para de procesar hasta que te topas con ellas, con las putas. De momento no son muchas. Unas 20 se reparten la madrugada de los fines de semana, su ‘prime time’ particular, entre el Mercado de Fuencarral y la Gran Vía. La ‘palpable’ diferencia es que son transexuales, algo más mayores que sus vecinitas de Montera y con un ‘target’ más viejuno. No son tan escandalosas y toconas como las negras de la Gran Vía pero ahí están, desafiando a la noche.

Las prostitutas de la calle Fuencarral comenzaron a llegar esta primavera, aprovechando las obras de peatonalización de la transitada vía. Entre las vallas y las zanjas tan propias de esta ciudad te las podías encontrar bajándose la liga o retocándose el labio superior. Desembarcaron procedentes del barrio de Ballesta, donde normalmente ofrecían sus servicios. A principios del año pasado una asociación de comerciantes llamada Triball adquirió decenas de locales de la zona, entre ellos la mayoría de los ochenteros lupanares que quedaban medio en pie, para convertirlos en tiendas de ropa o salas de expresión artística. El advenimiento de cámaras de videovigilancia del Ayuntamiento fue la gota que colmó en vaso. Aunque muchas se acostumbraron al ‘gran hermano zorril’, otras comenzaron a desfilar por Desengaño hasta arrivar a Fuencarral.

Con todo, Fuencarral se ha convertido en uno de los puntos neurálgicos del centro de la capital, un lugar donde se lo pasan teta las niñas pijas más alternativas de la capital. Siempre les quedará rezar una plegaria en la pequeña capilla de Nuestra Señora de la Soledad, radicada en la esquina con la calle Augusto Figueroa, a escasos metros del ‘Mito’, uno de los antros rosas más chungos de Madrid.

Pero la calle no acaba en las baldosas peatonales, que llegan sólo hasta el vanguardista mercado, sino que discurre empecinada hasta la glorieta de Quevedo, pasando por Tribunal, uno de los puntos de encuentro fiestero más importantes. En este tramo hasta Bilbao se dan cita varios bares de cañas con suculentas tapa. Ya en su desembocadura, Fuencarral pierde su esbelta silueta y se vuelve gorda y pija. Bares con terrazas, comercios de todo tipo, un pequeño bulevar y varias salas de cine.

A escasos metros de la glorieta dedicada al enemigo de Góngora, a la salida del famoso bar El Brillante, dos matrimonios comentan con exabruptos la noticia del calendario que varias transexuales han confeccionado para denunciar la discriminación que sufren, utilizando la iconografía católica para adornar sus destapados cuerpos. Quizá no sepan que en el fondo, al final de la calle, varias chicas de esta misma condición se colocan como expositores andantes al caer la hora bruja. Ellas no quieren reivindicar nada, ni comentan sentirse maltratadas. Sólo entienden otro lenguaje: el de las chicas de la calle.